Seguir en pareja.

 

“Todas las cosas que nos producen felicidad pueden ser igualmente el origen de nuestra insatisfacción o infelicidad y viceversa”

Al inicio de una relación existe “un periodo de luna de miel”, durante el cual la pareja comparte mucho apoyo y bondad. Todo sucede tal y como deseamos, somos capaces de satisfacer las necesidades del otro y la relación parece ir cada vez mejor. En esta época no suele existir ninguna dificultad.

Y ese es el problema, esperamos que siempre siga mejorando. No nos damos cuenta que la disposición de los miembros de la pareja irá cambiando con el tiempo y ambos deberán adaptarse a la nueva situación y “sanar” la relación para poder seguir adelante con la misma.

En este punto se dan dos situaciones:

  1. Hay parejas que se dan cuenta realmente de que una vez finalizado el “fogonazo” inicial, su vida en común tiene poco sentido. Es una situación muy habitual y difícil de gestionar, ya que cuesta aceptar la realidad y actuar coherentemente.
  2. Hay parejas que consiguen establecer “un lazo espiritual” que va más allá de los intereses comunes y la atracción física, y gracias a él, se sobrepondrán a las dificultades y podrán seguir adelante.

El verdadero propósito de las relaciones es interactuar con otras personas y éstas, al igual que nosotros, son impredecibles y cambiantes. Si no somos capaces de apreciar e interactuar con sus diferencias, inclinaciones y peculiaridades individuales estamos sembrando la semilla de la insatisfacción.

Si somos incapaces de adaptarnos al cambio que toda relación sufre con el paso del tiempo (la rutina, los problemas, los nuevos intereses…), si nos resistimos, pretendiendo que todo siga igual, cuando sabemos racionalmente que es imposible, ésta será una relación desgraciada.

Si somos capaces de superar nuestras resistencias aceptando y reconociendo que los pensamientos, esperanzas, tendencias y temores de nuestros seres queridos cambian con el tiempo tal y como lo hacemos nosotros, existe la posibilidad de seguir avanzando juntos.

La transformación es inevitable en las relaciones. Solo es cuestión de saber si queremos “transformarlas” a nuestra manera como consecuencia de nuestro deseo o entregándonos a recibir todo lo que nos llega de nuestros seres queridos. Según la elección, obtendremos el resultado.

Si tienes alguna duda o te interesa tratar algún tema en concreto puedes contactar conmigo por teléfono o correo electrónico.