Confrontación asertiva.

 

¿Amor o Desamor?

De todas las acepciones de Confrontación, la que más se acomodaría a lo que pretendo explicar es:  ”Careo o enfrentamiento entre dos o más personas”

Asertivo proviene del latín assertus que quiere decir “afirmación de la certeza de una cosa”. Por tanto, podríamos decir que cuando hablamos de una persona asertiva, nos estamos refiriendo a la que tiene la capacidad de expresar o transmitir lo que quiere, lo que piensa o siente de manera contundente; que no es lo mismo que de manera agresiva.

Según esto, la confrontación asertiva consistiría en enfrentarse a una o más personas expresando las opiniones, sentimientos o lo que se quiere, de manera clara e irrebatible, intentando no incomodar ni herir a los interlocutores. Dicho de una manera más coloquial: sería mantener una diferencia de opiniones sin pelearse.

Ante una discrepancia solemos discutir, subir el tono de voz, enfadarnos. Entramos en competencia pues pretendemos convencer al otro y conseguir tener la razón; “ganar”.

Las relaciones de pareja disfuncionales son un claro ejemplo. Una vez  la pareja llega a un punto dado, deja de mantener conversaciones o intercambios de opiniones para establecer guerras dialécticas sobre quién tiene o no la razón, sobre quién empezó y, en consecuencia, quién tiene la culpa de lo que les está sucediendo.

¿Cómo podemos mantener una confrontación asertiva?

Como ya expliqué (ver Relaciones con los hijos), debemos ante todo darnos cuenta de lo que nos sucede a nosotros y así, poder mostrarnos ante los demás: Flexibles, Respetuosos, Justos y Congruentes.

Aunque racionalmente reconocemos que es imposible que todo el mundo esté de acuerdo, nos cuesta aceptar que nuestra pareja tenga una idea opuesta a la nuestra.

El hecho de querernos no implica necesariamente pensar lo mismo, ni que deban gustarnos las mismas cosas. Deseamos que nuestra pareja nos deje “ser” y “hacer” según nuestro criterio,  mientras pretendemos que sea ella la que se adapte, con lo cual nos acabamos comportando de manera injusta e incongruente al no respetar de ella lo que esperamos nos respete de nosotros.

Aceptar las diferencias es ver a nuestra pareja tal como es y amarla por sí misma, no por ser un apéndice nuestro.

Hay momentos para estar juntos, para compartir, y otros para ser independientes y reunirnos con personas que participen de nuestros mismos gustos, y no por hacerlo dejaremos de amar a nuestra pareja.

A veces se confunden los conceptos; el amor es un sentimiento y las preferencias, las opiniones, son ideas. Existe la falsa creencia de que estar de acuerdo implica amor y en desacuerdo, desamor.

La confrontación asertiva se da cuando cada uno da sus razones ante una situación o tema en concreto y a raíz de ello actúa en consecuencia, solo o conjuntamente. Ocasiona más separaciones pretender ir “todos a una, como Fuenteovejuna” que hacer lo que cada uno cree respetando, los momentos de diferencia y disfrutando los momentos compartidos.

Si tienes alguna duda o te interesa tratar algún tema en concreto puedes contactar conmigo por teléfono o correo electrónico.