Gestalts inconclusas.

Una frase ciertamente rimbombante para definir las situaciones mal cerradas que nos persiguen.

Este concepto fundamental de la terapia Gestalt (extraído de la Psicología de la Gestalt de Frankfurt) se basa en el principio de que si una situación o circunstancia en la que hemos participado aparentemente terminó, pero sigue para nosotros estando abierta emocionalmente, nos originará una predisposición a buscar, a crear o a participar en contextos similares con el objetivo de finalizarla satisfactoriamente.

La Psicología de la Gestalt ( Köhler, Wertheimer, Kurt Lewin…) nos explica que el organismo y el medio son concebidos como un todo, donde el organismo recibe al medio como un conjunto significativo, estructurado en términos de “figura” y “fondo” en función del interés o necesidad del momento. Es decir, la forma o configuración de cualquier cosa está constituida por una figura y por un fondo.

Este fenómeno involucra todos los aspectos de la experiencia. Es así como algunas de las situaciones que nos preocupan y forman el estatus de figura en el momento actual pueden pasar a convertirse en fondo cuando el problema o la necesidad que las ha hecho surgir desaparece. Esto especialmente se consigue cuando se “cierra” una gestalt, entonces esta se retira de nuestra atención hacia el fondo y de este surge una nueva gestalt motivada por cualquier nueva necesidad. Este ciclo de abrir y cerrar gestalts es un proceso permanente, que se produce durante toda nuestra existencia.

La psicóloga Blum Zeigarnik estudió las necesidades no satisfechas (gestalts inconclusas). Ella dice que crean una tensión que se convierte en una “casi necesidad” de acabar el trabajo. Esto es lo que se denomina “Efecto Zeigarnik” y explica por qué una y otra vez las gestalts inacabadas pugnan por convertirse en figura. Este efecto se ha utilizado como recurso tanto en publicidad como en pedagogía.

De algún modo estaríamos programados para terminar lo que empezamos, es algo que hacemos en todos los ámbitos. No sólo necesitamos una y otra vez hacer emerger del fondo esa figura (situación) que no tenemos resuelta para finalizarla, sino que tenemos la tendencia de “cerrar”, de configurar todo aquello que nos rodea dándole un significado.

Está demostrado que cuando en un texto se han substituido ciertas letras por números, nuestra capacidad o tendencia a completar la situación nos permite comprender el sentido completo. También somos capaces de componer o formar figuras a partir de trazos.

Esta tendencia por “completar” nos hace interpretar las circunstancias desde una óptica subjetiva: sólo podemos cerrarlas teniendo en cuenta nuestro conocimiento anterior adquirido en situaciones similares, por lo tanto, si fuimos incapaces de gestionarlas correctamente, si no hacemos algo por cambiar esa inercia, seguiremos haciendo lo mismo una y otra vez, con lo cual seguirá dicha gestalt mal cerrada.

Un ejemplo claro de mala gestión sería la elección repetitiva de parejas, aparentemente muy diferentes, pero cuyo patrón de comportamiento es el mismo: hombres o mujeres ausentes o distantes, mayores o menores que uno, dependientes o excesivamente independientes, autoritarios o sumisos…

No somos conscientes de que nuestras decisiones se basan en decisiones anteriores, repitiendo patrón aunque el resultado no haya sido el deseado. Lo que nos hace seguir eligiendo lo mismo, aun a pesar de no haber obtenido con ello el resultado esperado, es que nos movemos dentro de lo conocido, aunque no nos guste o sea desagradable. El cambio implica una decisión consciente.

Cuando, en un momento dado, soy consciente de que mis conflictos se repiten a través del tiempo, con diferentes personas pero en situaciones muy similares, sé que algo no anda bien. Me produce mucho malestar, interfiere en cierto modo en mi vida cotidiana y tengo la sensación de: “otra vez lo mismo”.

Está claro, tengo asuntos pendientes.

A veces, para cerrar gestalts inconclusas es necesario un trabajo terapéutico (de crecimiento personal) para poder llegar a realizar “decisiones conscientes” en lugar de seguir siendo arrastrado por los viejos patrones de comportamiento.

Si tienes alguna duda o te interesa tratar algún tema en concreto puedes contactar conmigo por teléfono o correo electrónico.