La pereza como motor oculto de la creatividad.

 

http://pijamasurf.com/2013/04/la-pereza-como-motor-oculto-de-la-creatividad-kafka-y-william-james-la-recomiendan/

Tras leer este artículo me di cuenta de que, en el fondo, lo que estos artistas hacían no es ni más ni menos que eso que denominamos “fluir”.

A veces nos obsesionamos tanto en “hacer y hacer” que dejamos de ser productivos y sólo cuando decidimos dejar de esforzarnos es cuando realmente aparecen las ideas.

La pereza está considerada como un vicio, es decir, algo peyorativo. Parece ser que, en nuestra sociedad, el miedo a ser clasificado como vago nos empuja al otro extremo hasta convertirnos en insaciables hacedores.

Me gusta comparar al ser humano con un huerto. Para que la tierra nos dé sus frutos hay que seguir un claro y paciente proceso: desbrozar, arar, sembrar o plantar, regar, arrancar hierbas, abonar… y esperar.

También tras la fecundación el ser humano pacientemente va creciendo dentro del útero materno y tras una espera de nueve meses viene al mundo.

Hace años leí una entrevista que le hicieron a un famoso escritor en la cual decía que la inspiración era un trabajo de constancia, que para crear una obra él invertía cada día ocho horas, como si estuviese realizando cualquier otro trabajo convencional. Decía que la mayoría del material diario era prescindible pero con tiempo siempre aparecía algo bueno. Hay otros autores, como los del artículo del link, que no están tan de acuerdo.

Sea cual sea la opción que uno escoja, la creatividad necesita de paz para emerger. Da igual si inviertes ocho o dos horas al día, lo importante es cómo te posicionas ante ello: con ansiedad o con fluidez.

Si me siento forzada a escribir y el resultado me parece nefasto y me exaspero, por mucho que siga sentada a la silla y con los dedos pegados a las teclas, lo más probable es que no engendre nada provechoso. Si me dejo estar, si disfruto del momento presente y voy escribiendo sin agobio y sin expectativas lo más probable es que algo que me satisfaga aparezca, porque yo misma estaré satisfecha y cómoda.

De la obcecación no sale nada nuevo, desde el bienestar todo es aprovechable.

Fluir es dejarse llevar por el momento y por las circunstancias que lo envuelven.

Para que nuestro organismo funcione sin conflictos graves todos sabemos que tras un periodo de actividad es necesario otro de descanso. No sólo nuestro cuerpo necesita reponer la energía gastada, también nuestra mente necesita un periodo de aparente asueto para poder integrar todo lo vivido. Si no nos concedemos este espacio, ya podemos dejarnos la piel en cualquier actividad que tarde o temprano dejaremos de producir, pues estaremos saturados y sin capacidad de absorber y asimilar nada más.

Vaguear, como trabajar, en la justa medida y esta mesura depende de cada uno.

Si tienes alguna duda o te interesa tratar algún tema en concreto puedes contactar conmigo por teléfono o correo electrónico.