Ego si, Ego no, ¿a quién le hago caso yo?

Siento que esta es una de las grandes luchas con las que nos encontramos la mayoría de las personas en nuestra vida cotidiana.

Cada uno de nosotros, como el Doctor Jekyll, tenemos a nuestro propio Míster Hyde. Por un lado, tenemos esa parte que nos dice que tener EGO es algo nefasto, nada deseable y que está abocado a destruirnos como ser humano, ya que nos aleja de nuestros semejantes. Por el otro, la parte que aboga por sobresalir por encima de la multitud para sentirse apreciado y querido,- la que nos dice: hay que ser exitoso, no contemples el fracaso como opción y mucho menos lo reconozcas públicamente, si se da.

¿Quién tiene razón?

En el fondo, mi problema, como el de casi todos, no es cuál de las dos opciones es más valida o más correcta, sino el concepto que tengo sobre lo que es el EGO y el conflicto que crea en mi vida, la lucha que se establece dentro de mí misma para conseguir nivelar ambas polaridades.

Dicen que las personas iluminadas, entendiendo como tales esos individuos altruistas, abocados a ayudar a sus semejantes y sin pretensiones egoístas, son los que carecen de EGO. También dicen que esas personas egoístas, que para sobresalir de la mediocridad y ascender en la escala social pisan a los que les rodean tantas veces como sea necesario, anteponiendo sus deseos al bien colectivo, son los que poseen un inmenso EGO.

Entonces, ¿qué es el EGO?, ¿un defecto o cualidad detestable?, ¿una demostración de la fuerza “maligna” de Belcebú?:m. psicol. Instancia psíquica que se reconoce como “yo” (y es consciente de su propia identidad) según el psicoanálisis de Freud.

psicol. Instancia psíquica que se reconoce como “yo” (y es consciente de su propia identidad) según el psicoanálisis de Freud.

-Aprecio excesivo que una persona siente por sí misma.

Cuando decimos que alguien tiene mucho EGO puede interpretarse como alguien egoísta, pretencioso, vanidoso, jactancioso o cualquier otro calificativo parecido; sin embargo, una ausencia total de EGO puede convertirnos en personas sumisas, apocadas, sacrificadas… incluso nulas. Encontramos personas que, sin hacer alarde de sí mismas, son significativas dentro de su entorno por esa misma actitud, por su afán altruista y desprovisto de ambición; también tenemos los individuos con ego encubierto, los que envueltos en la piel de cordero tienen el corazón de león, esos que parecen lo que no son.

Estos últimos (donde creo estamos incluidos la mayoría de nosotros) formarían parte de una tercera opción en la que el EGO es una máscara social. Es esa imagen de nosotros que queremos mostrar a los demás. Esta idea que nos empuja a manifestarnos de determinada manera y a esconder bajo la alfombra todo aquello que no encaja con ese modo de ser.

Sería un engaño, o mejor, una media verdad, ya que eso que exhibimos nos pertenece, aunque también lo contrario que no queremos destapar. Nadie es tan bueno, ni tan malo. Todos tenemos un poquito de todo.

El bienestar consiste en encontrar el equilibrio entre nuestras partes enfrentadas y el EGO suele desequilibrar nuestra balanza favoreciendo a unas en perjuicio de las otras.

El equilibrio para mí es quererme tal como soy sin preocuparme excesivamente por lo que los demás piensan de mí, conseguir que las pequeñas situaciones de la vida en las que me veo involucrada me satisfagan porque las hago plenamente, valorando su importancia. Conseguir apreciar que, como el grano de arena ayuda a formar la playa, mi valor reside en ser un individuo más entre la humanidad, colaborando en su bienestar desde el lugar que ocupo. Y si, además de amar a los que me rodean, me siento querida por ellos: ¡bendita gloria!

Si tienes alguna duda o te interesa tratar algún tema en concreto puedes contactar conmigo por teléfono o correo electrónico.

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