Madres: La genética

 

Todas las mujeres están preparadas genéticamente para ser madres.

Parece ser que existe una extendida creencia que dice que todas las mujeres, de cualquier raza o credo, tienen un gen que las programa para ser madres experimentadas, que seguimos teniendo ese instinto animal que nos indica qué hacer y cómo en cada ocasión. Vamos, que llevamos el manual de instrucciones insertado en el ADN.

Deberíamos distinguir aquí lo que algunos expertos han dado en llamar “la maternidad” y “el maternaje”.

Maternidad: “Estado y cualidad de madre”.

Maternaje: “Se refiere al conjunto de procesos psico-afectivos que se desarrollan e integran en la mujer en ocasión de su maternidad” (Recamier)

Según las definiciones, es evidente que, salvo problemas físicos específicos, todas las mujeres, biológicamente hablando, están preparadas para ser madres. Sin embargo, cuando se trata de las actividades que implican la crianza y el cuidado de los hijos, que pueden ser realizadas tanto por las mujeres como por los hombres, la situación no es tan innegable.

Antes de la revolución sexual de los años sesenta el maternaje era una de las actividades propias de las mujeres. Socialmente estaba así establecido. Las mujeres criaban a sus hijos y enseñaban a su vez a sus hijas a cuidar de sus hermanos.

Este movimiento criticó duramente el concepto de maternidad como fin único de la mujer y, a causa de ello, han cambiado muchos aspectos sociales desde entonces.

Los estudios científicos han demostrado que el maternaje está totalmente influido por la cultura. La mayoría de las mujeres de hoy no son como nuestras antepasadas y no han aprendido dentro del contexto familiar las costumbres que hicieron de nuestras abuelas las madres por excelencia: sabían cómo hacerlo todo.

Actualmente, muchas mujeres, por el tipo de vida urbano, no han tenido contacto con menores a lo largo de su vida y llegan al momento de la crianza con un total desconocimiento sobre cómo cuidar niños.

Su incorporación al mercado laboral ha originado que las costumbres cambien y la crianza de los hijos no ha sido una excepción. Su cuidado se ha compaginado entre ambos progenitores, ayudados en muchos casos por los abuelos u otras personas contratadas para ello. Tampoco hay que olvidar a las instituciones (como guarderías o escuelas) donde el menor acaba pasando más tiempo que en su propia casa.

Muchas mujeres no han podido beneficiarse de las enseñanzas familiares, ya que ellas mismas han crecido alejadas de ese ejemplo.

Todo esto ha dado paso a una necesidad de información que se ha suplido con la proliferación de revistas especializadas en el tema y la creciente visita de las madres a especialistas de distintos campos para conseguir la información necesaria: pediatras, nutricionistas, psicólogos…

A pesar de que la evidencia es clara, muchas personas siguen creyendo que estas mujeres son “raras y desnaturalizadas” por no saber lo que hay que hacer. Si un hombre no sabe cómo mantener a su bebe en brazos, es normal. Sin embargo, si es la madre quien duda en su primer intento, tanto ella misma como su entorno pueden pensar que… Eso es insólito.

No dejes que las creencias te marquen, cuestiona tus ideas y sé valiente para afrontar los retos de tu vida, sean los que sean.

Si tienes alguna duda o te interesa tratar algún tema en concreto puedes contactar conmigo por teléfono o correo electrónico.