LOS SENTIMIENTOS: ¿Vivir con o sin ellos?

 

Furia, tristeza, alegría y miedo, estos son los cuatro grupos de sentimientos primarios, y todos los demás son matices y variaciones de ellos.

Por ejemplo, sentirse solo y sentirse “bajoneado” estarían dentro de la categoría de la tristeza; la ansiedad y el nerviosismo serían variaciones del miedo; ver todo color de rosa y estar contento se catalogarían dentro de la alegría.

Manejar nuestros sentimientos, es responder en forma adecuada a nuestras emociones.

Es bueno examinar los pensamientos que los acompañan, y aceptarlos sin represión ni censura. Observar el juicio moral al respecto de lo que sentimos, y valorar según él, si creemos o no conveniente dejarnos llevar y actuar, o por el contrario, quizás sea suficiente sentir la emoción y reconocer el pensamiento.

Si el sentimiento es fuerte, o si la acción que queremos realizar es radical, es mejor esperar un día o más, hasta estar tranquilo. Dicho de otro modo: desapegarse.

Debemos dejarnos percibir los sentimientos y las emociones, pero no deben controlarnos. Si no nos los dejamos sentir, no podemos manejarlos de forma responsable y es entonces cuando nos desbordan.

Sin embargo si somos conscientes de ellos, y los estamos manejando en forma responsable, los sometemos a nuestro intelecto, a nuestra razón, a nuestro código moral y a nuestro código ético de conducta.

Nuestros sentimientos son reacciones a las circunstancias de la vida y solo nosotros somos responsables de ellos. La gente puede ayudarnos a sentir pero no hace que sintamos.

Hay ocasiones en que podemos requerir de ayuda profesional para manejar nuestras emociones; por ejemplo, si estamos varados en cualquier sentimiento en particular.

También es conveniente buscar ayuda profesional si hemos estado reprimiendo nuestros sentimientos durante un largo periodo o si sospechamos que hemos estado reprimiendo algo intenso.

Despertar nuestra parte emocional sólo necesita un poquito de práctica.  Para entrar en contacto podemos ayudarnos con:

Ejercicio físico. La movilización ayuda a desbloquear tensiones y estás a las emociones asociadas.

Escribir cartas que no enviaremos. El hecho de saber que nadie podrá leerlas nos invita a expresarnos sin ningún tipo de recato, con lo cual evitamos reprimir cualquier sentimiento que podríamos considerar inadecuado mostrar.

Darle voz a lo que estamos pensando y sintiendo, escuchando el tono en que lo hacemos. Sería una variante de la carta, con el añadido de que nos damos cuenta del grado de agresividad, ironía, desprecio…que el tono de voz indica y del que de otro modo no seríamos conscientes pudiendo dañar al “otro” si se lo dijésemos. Muchas veces no es lo que decimos, sino el cómo lo hacemos, lo que hiere.

-Poner atención a lo que hacemos y lo que sentimos al hacerlo. Cuándo uno no es del todo consciente de lo que siente hasta que la emoción lo supera, es conveniente poner toda la atención al estado corporal. La insatisfacción y la incomodidad son los primeros detonantes de que algo no funciona correctamente en nuestra relación con el entorno.

Para vivir una vida plena hemos de integrar las emociones a nuestra vida, cuidar de ellas, percibir nuestros sentimientos y confiar en nosotros mismos.

Si tienes alguna duda o te interesa tratar algún tema en concreto puedes contactar conmigo por teléfono o correo electrónico.

 

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