Resiliencia.

 

“Aprender del dolor sin caer en el sufrimiento”

 No existe un estado total de satisfacción, nuestro cerebro no está preparado para ello. En el fondo, un estado de insatisfacción es necesario para el progreso, necesario para llegar a reproducirte, para alimentarte, para intentar acumular toda una serie de recursos que te permitan tener éxito como organismo.

Los estados de insatisfacción son los que nos garantizan, como especie, la supervivencia, aunque no suelen gustarnos e incluso a algunos nos cuesta superarlos.

Resiliencia, entiendo este concepto como la fuerza para seguir. Es ese estímulo que te empuja hacia adelante buscando lo beneficioso, una y otra vez, las veces que sea necesario.

Cuando veo el televisor, suelo mirar series; para mí son cuentos para adultos.  El otro día, me tragaba (no era de mis series preferidas) un capítulo de una americanada y me sorprendió escuchar esta frase que me pareció de lo más adecuada para este post:

“Encuentran lo que más te duele e intentan derrumbarte, pero ahí se equivocan: lo que más nos duele, nos da fuerza, eso es lo que nos hace seguir”.

Es así como yo veo la Resiliencia, las personas con esta facultad, cuando la vida trae situaciones que las alteran, incluso podríamos decir que las golpean duramente, no se hunden, en realidad se crecen.

¿Cuál es la razón de que unos sean resilientes y otros no? Aunque no soy ninguna experta en el tema y siendo plenamente consciente de que me falta información, mi percepción es que la personalidad es la base donde se sustenta.

¿Qué entiendo por personalidad?

La personalidad es el conjunto de temperamento y carácter y consiste en un conjunto de características psicológicas que se expresan en todos nuestros actos.

El temperamento es nuestro legado biológico, representa la influencia de la naturaleza física codificada, por lo que es difícil de cambiar. Incluye el sustrato neurológico, endocrinológico y bioquímico, desde el cual empezará a formarse la personalidad.

– El carácter: Es el conjunto de características adquiridas durante nuestro crecimiento y supone un cierto grado de conformidad con las normas sociales.

Según esto, uno puede nacer o fácilmente hacerse con esta facultad ya que no sólo tiene una predisposición “genética”, sino que además el ambiente donde ha crecido ha seguido favoreciendo su adquisición, con lo que, al final, una de sus características típicas de su personalidad será la capacidad de Resiliencia.

¿Qué pasa entonces con los que no hemos nacido tan preparados para ello o el ambiente donde nos hemos desarrollado no ha sido tan fértil para favorecer su evolución?

Simplemente que tendremos que trabajárnoslo un poco más. El trabajo de crecimiento personal puede ayudarnos a desplegar esta faceta hasta ahora desconocida en algunos.

No me cansaré de repetir que no es fácil, no existe mago alguno que con un golpe de varita consiga reestructurarnos de tal modo que las dificultades o deficiencias que creemos tener den paso a cualidades o potencialidades más sanas o satisfactorias. Pero podemos, con tiempo, perseverancia y muchas ganas, ir ganando terreno poco a poco hacia la meta.

La terapia es una muleta temporal que puede ayudarnos a iniciar el cambio.

Si tienes alguna duda o te interesa tratar algún tema en concreto puedes contactar conmigo por teléfono o correo electrónico.